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La carrera de Albacete

Resignacion

Veis ese hueco en el centro, !!el nuestro¡¡

Era de noche todavía cuando el camión ronroneaba en dirección a Albacete. Con los ojos pegados y el ánimo calmado por el madrugón, salimos hacia el circuito la Torrecica.  

Ya sabíamos de lo que éramos capaces y el nivel que teníamos. Las cábalas sobre el futuro resultado, se sucedían en las cabezas de todos intentando ubicar una posición en la maraña de ideas que se barajaban al respecto. 

Todo pintaba de la mejor manera en la carrera de Albacete. Era el circuito que más conocíamos y el que mejor se adaptaba a nuestra Ducati. No habían largas rectas donde las japonesas nos abrasaran con sus cuatro cilindros. Este era un circuito de piloto, de chasis. Un circuito Yamaha, como diría algún comentarista de MotoGp. 

Y por fin llegamos al escenario de nuestra segunda carrera. El aspecto del paddock era impresionante. Coincidíamos con el Campeonato del Mundo de Resistencia y esto tenía sus cosas buenas y sus cosas malas. La parte buena es que había un ambientillo fantástico en el paddock, los equipos del mundial, sin ser los de MotoGp, llevan un despliegue de medios que nosotros no podemos ni imaginar. Una envidia insana nos corroe, pero es fácil aplacarla con un...”ya llegará, ya”.

La parte mala, como somos “los malos” no tenemos ni box, están ocupados por “los buenos”. En fin las cosas son así... 

Con un sol de justicia y sin un techo donde resguardar el cogote del sol, empecé a pensar que no era tan bueno compartir circuito con la gente del Mundial mientras montaba la carpa.  

Poco a poco fueron llegando todos los componentes del equipo y alguno más como Ximo y Salva que ataviados con sus camisas de Ducati Corse venían preparados para todo.

Cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos pasando verificaciones...¿Espuma en el depósito?¿Y no vale gomina?¿Eso para que sirve?¿Mousse? si claro y luego natillas!!...La verificación estaba poniéndose cuesta arriba, ya que en nuestro desconocimiento no habíamos puesto ni la espuma del depósito (antiincedios), ni habíamos hecho agujeros en la parte inferior del carenado.

Con la sonrisa de un ladrón descubierto, por un lado, y la cara de Paco Martínez Soria en Madrid, por otro, pasamos la verificación a base de hacernos los locos y jurando por San Cilindrín de la Buena Trazada que no volvería a pasar jamás de los jamases. 

Subimos al briefing sudando la gota gorda y con el tiempo pegado a los talones. Esta vez y a causa de lo comprometido de los horarios, los entrenamientos libres y los cronometrados irían seguiditos y sin pausa. 

Jorgeeee, ponte el monooooo!!! Ese es el momento donde todos miran al piloto, miran al sol, se cercionan de que la temperatura debe de estar por los 35º y murmuran que no se pondrían un mono de cuero por todo el dinero del mundo. 

La salida se retrasa y el sol manchego nos azota sin piedad. Jorge espera en el pit-lane y me viene a la cabeza la imagen de un polo en una acera, derritiéndose.

Los libres se desarrollan con expectación, ya que no hemos probado la moto que salió el día anterior del concesionario Ducati en Valencia, que ya nos tiene un poco hartos...hablando un poco de todo ;-) 

Jorge entra al box después de unas ocho vueltas y dice que todo funciona bien. La moto corre casi como las demás...al fin parece que podremos dar guerra!!

Los cronometrados están a punto de empezar y le toca a Pablo subirse a la moto.

Los tiempos van saliendo...un 1,45 nos coloca en el décimo puesto en la salida, pero todavía queda casi media hora y podemos bajar un poco más.

En esta vuelta Pablo no ha pasado todavía...1.50, 2.05, 2.10...¿se habrá caído?¿Habrá roto? Unos segundos interminables pasan ante nuestras caras angustiadas...

Un casco amarillo aparece entrando al pit lane, parece que la moto está entera y el piloto también.

La luz del aceite se ha encendido y la moto ha tenido una retención brusca al reducir entrando a una curva. La moto hace un ruido un poco extraño, pero entre las modificaciones realizadas la semana anterior y que las Ducatis no son un prodigio de silencio, no tenemos claro si está para continuar o no. Ante la duda, Vicente decide salir a probar la moto. Una vuelta es suficiente para darse cuenta de que la moto no hace ruido Ducati Corse, sino más bien, algo como la canción de Marisol “Doce cascabeles tiene mi caballo...”. 

Volvemos al box con la esperanza de poder reparar algo, pero parece que el ruido es de la parte inferior del motor. Mal asunto. Javier Rodríguez que se está preparando para la carrera del Mundial nos dice que la moto suena muy mal. Al final, una limaduras cobrizas en el aceite del cárter nos confirman la rotura de un casquillo de biela. La carrera se ha terminado para nosotros. 

Los gestos de decepción se fijan en la cara de todos nosotros. La miradas se pierden por los lados de la carpa. Algunos se abren una cerveza, otros pasean por el paddock, y mientras otros se ponen a montar la moto para mantener la cabeza ajena. 

La mala suerte se ha vuelto a cebar con nosotros. Las carreras son así.

AGRADECIMIENTOS:

Motos Comunidad Valenciana.                    Caster

Ram telecom                                                 La Orza

Garcamps.                                                      Vapla

Afrasa                                                             Lacados Navarro

Pretobe                                                           Sanchis Motos

Graphix                                                           Shiro

Levantina de Corte                                        Bar Nou Carlos

Centros Fuji