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Crónica de nuestra primera carrera. 

Llegamos al circuito Ricardo Tormo sobre las 8 de la mañana. Las prisas, los nervios contenidos y la incertidumbre frente a lo desconocido fueron nuestros compañeros en los primeros minutos.

Era nuestra primera carrera, podía verse un claro destello de ilusión en los ojos de los componentes del equipo, todas las ideas y planes que habíamos hecho, se estaban materializando poco a poco dentro del box. 

Una vez terminadas las verificaciones, y algo mas tranquilos por haber pasado este trámite sin problemas, comenzamos a preparar los entrenamientos libres que comenzaban a las 10.05.

Vicente sale con cuidado a probar la puesta a punto de la moto y los neumáticos que son nuevos, no buscamos tiempos. Estamos por debajo de los 2 minutos, esto marcha.

Parece que la moto funciona bien. Jorge sale luego para ir abriendo boca con la premisa de soltarse un poco con la moto sin pensar en los tiempos.

Pablo sale en último lugar tranquilo y sin agobios.

Todo está en el sitio, los simulacros de repostaje han funcionado correctamente y la moto funciona como un reloj. Sólo un detalle ensombrece el momento...las pasadas que nos dan en la recta, hay algo que huele mal. 

El briefing de la 11 confirma nuestras sospechas, no somos los únicos que piensan que las motos de otros equipos no van de serie...el tiempo nos daría la razón.

Desde la organización, nos comunican que por ser la primera carrera van a ser un poco permisivos, pero que en la siguiente no lo serán (Ojalá San Cilindrín de la Buena Trazada te oiga). 

Antes de poder pensar nada más, llegan los entrenamientos cronometrados, 12.10 h. Jorge sale primero y por un error de comunicación entra pasadas 5 vueltas. Después sale Vicente bajando los tiempos, la cosa se va calentando, pero solo puede dar dos vueltas antes de que salga a pista el safety car por una caída.

Por último sale Pablo con la idea de bajar los registros para lograr una buena clasificación de cara a la salida.

La suerte tampoco esta de nuestra parte ya que en las primeras vueltas otro piloto que se sale de la trazada embiste a nuestra moto y además del susto nos dobla el radiador, y nos rompe un trozo de carenado y la batería.

Continúa rodando Pablo y vuelve a salir a pista el safety car por otra caída, aun así hemos podido dar 5 vueltas cronometradas y acaban los entrenamientos cronometrados en 1’55, 

Un sabor agridulce acompaña al puesto 39 de la clasificación. Seguro que si nos dan un par de vueltas más, conseguimos mejorar. Nuestros mejores tiempos estaban un par de segundos por abajo.

Después de esto intentamos relajarnos. Los sponsors nos animan y la afición que ha venido a vernos nos felicita y esto anima un montón.

Nuestro equipo funciona como un reloj. José Ramón y Marco controlan los tiempos y se comunican con el piloto mediante la pizarra, con una eficacia que ya quisieran algunos equipos de Mundial. Lucas y Manolo se preocupan de que todo esté en el sitio y no falle nada. Dani y Paco revisan cada centímetro de la moto para que no nos dé ningún disgusto.  

Empezamos a reparar la moto de la embestida recibida en los entrenamientos

Y como somos un equipo con recursos, llamámos al departamento de ingeniería de la Universidad de Harvarcete donde nos confirmaron en colaboración con Ducati Corse que estábamos en lo cierto. Lo mejor para arreglar la batería, un chicle y cinta americana. Otro acierto del equipo.

El carenado también tuvo su ración de cinta americana para poder aguantar, cambiamos los neumáticos para la carrera y las pastillas de freno delanteras. 

El palco de Motos Comunidad Valenciana disfruta de un ambientazo envidiable, y los pilotos miran de reojo las botellas de vino que ruedan por el box, sus instintos más bajos, les traicionan por momentos... 

Y llega la hora de la carrera.

La carrera

El círculo se ha cerrado. No hay vuelta atrás.

Esto es lo que parece leerse en la cara de todo el personal del box. La presión intrínseca a cualquier competición, empieza a hacerse patente, lentamente y con un silencio velado cada uno intenta concentrarse en su labor. 

El primero en salir, es Pablo. La gente va pasando en romería tocándole la chepa aerodinámica y acompañando el movimiento con frases como, “tu tranquilo, da gas a fondo y no te preocupes”, “quedar entre los 5 primeros no estaría mal..”, en fin, ese tipo de frases que lo único que hacen es forzar una mueca similar a una sonrisa de corte artificial.

Los pilotos se acercan entre ellos, con frases más suaves como “hemos venido sólo a pasarlo bien, no arriesgues, tu a tu ritmo”. Aunque realmente lo que han querido decir es “si te ost#@$, espero que te encuentren antes los de la ambulancia que yo...”

Una vez todos en su sitio, la carrera de tres horas está a punto de empezar. La salida tipo Le Mans, da un toque melancólico a la vez que emocionante al momento. Paco sujeta la moto, mientras, Pablo le espera a la otra parte de la pista.

La bandera marca la salida y 55 pilotos corren, unos más que otros, hacia sus motos con la intención de subirse y arrancar lo más rápido posible.

La belleza plástica del momento mantuvo a todos con la mirada fija y sin pestañear hasta que los pilotos llegan como una informe maraña multicolor hasta la primera curva.

Las dudas se suceden ¿Cómo va?¿Ha salido bien? Algunos se aventuran con la posición, otros aguardan callados con la mirada fija en la pista.

El primer paso por meta acalla nuestras dudas...vamos el 35!!! 

Las vueltas se van sucediendo, las tensiones se calman y pasados los primeros 30 minutos de carrera, comenzamos a recibir con una sonrisa en la boca, a los primeros pilotos cansados de los boxes vecinos. 

Nuestra estrategia de hacer relevos de 1 hora, y el buen pilotaje de Pablo están dando sus frutos ya. Las posiciones van bajando hasta llegar al puesto 8º, y nos llega la hora del relevo. 

Jorge espera con el mono puesto, intentando desconectarse del follón que hay en el box al tiempo que se hidrata siguiendo las órdenes del jefe de equipo. La premisa es clara, aguantar una hora y no perder posiciones. 

El repostaje se efectúa con gran eficacia y conseguimos salir en la posición 24. El asfalto está muy caliente, las ruedas dan los primeros síntomas de desgaste. 

En los siguientes 55 minutos, rueda como un reloj y mantiene la posición. Solamente un incidente con otro piloto que golpea el lateral izquierdo de la Ducati está a punto de llevarse a Jorge hacia la grava.  

La pizarra ya marca box en la última vuelta del segundo relevo, pero la 748 nos avisa con humo blanco en la recta de meta, de que algo no va bien. En la curva Doohan, el piloto se percata de que tiene aceite en la bota izquierda. 

La moto desaparece del campo de visión, y en el box, se amontonan las diferentes versiones, “se ha caído”, “ha roto”, “si ya decía yo que las italianas...” 

Unos minutos más tarde, aparece un scooter de la organización reclamando a los mecánicos que recojan la moto. Las caras del equipo reflejan desolación y pesadumbre. Se acabó. Las carreras son así. “Íbamos bien..”, “que mala suerte..”, “vaya put...”, era la banda sonora del box. 

De improviso, un sonido familiar brama en la puerta del box pidiendo que no le entierren todavía. Aparece la Ducati chorreando aceite por la puerta de atrás y Jorge con la cara desencajada gritando “caballete!!!”. 

El equipo cobra vida de repente, todo se pone en marcha como un rayo. Dani y Paco desmontan el carenado. Es la tapa de la bomba de aceite. Falta la tapa y los tornillos. Manolo busca entre el aceite caliente y coge los tornillos quemándose los dedos. Se monta la tapa. Lucas pone el aceite. Hay unas 10 personas alrededor de la moto, limpiando, llenando, atornillando....todavía podemos salir!!!. 

Vicente, que está preparado se sube a la moto y sale disparado entre aplausos. La rueda trasera, a causa del aceite derramado patina como en una carrera de grass-track, pero Vicente aguanta el tirón y consigue no caerse. Hemos perdido media hora, pero la carrera continúa.

Poco a poco el aceite va desapareciendo de la rueda y en unas cuantas vueltas, volvemos a estar rodando por debajo de 2 minutos, pero a falta de 8 minutos para el final el embrague dice basta y nos quedamos sin embrague, ha debido de entrar aceite en el embrague en seco, asi que las ultimas 4 vueltas se nos hacen eternas.  

Cuando termina la carrera, la posición 49 sabe a triunfo. Abrazos y sonrisas son la recompensa a un trabajo en equipo que reclama su merecido protagonismo. La unión y las sensaciones que percibí aquel día, no se pueden explicar con palabras ni pagar con dinero. El día 7 de Junio hicimos algo grande, y la carrera sólo fue el escenario.

AGRADECIMIENTOS:

Motos Comunidad Valenciana.                    Caster

Ram telecom                                                 La Orza

Garcamps.                                                      Vapla

Afrasa                                                             Lacados Navarro

Pretobe                                                           Sanchis Motos

Graphix                                                           Shiro

Levantina de Corte                                           Bar Nou Carlos

Centros Fuji