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CRÓNICA DE LA CARRERA DE JEREZ (06/09/03)
Crónica de la carrera de JerezHay muchos circuitos en España. Unos son rápidos, otros son técnicos, los hay grandes y pequeños, cada uno tiene algo que lo distingue. Pero si hay un circuito que reúne todo lo que cualquier circuito desearía, ese es Jerez. Correr allí es como torear en la Plaza de las Ventas. Nuestra carrera en “la catedral” nos puso a prueba como equipo. El Jueves por la tarde comenzábamos a cargar el camión con la R6 recién reparada y todos los bártulos de costumbre. Vicente se iba él solito a Jerez, con el objetivo de hacerle el rodaje al recién reparado motor de la R6, y rodar en un circuito desconocido para todos durante el Viernes. Después de la paliza nocturna de camión y el posterior madrugón, empieza el baile. Una vez reunido con Manolo por la mañana, nuestra Yamaha enfila la salida a pista para obsequiarnos, a los pocos metros, con una fantástica gripada de un arbol de levas, que quedo reflejado en nuestra cámara de video. San Cilindrín se había olvidado de nosotros de nuevo. Es el momento de pensar. Pablo y Jorge todavía tenían tiempo de recoger la Ducati de Valencia. Pensado y hecho. Con todo el equipo viajando hacía Jerez no podíamos pararnos ahora. La 748 tenía que volver a la arena. Con el motor recién reparado y sin rodaje, no era la mejor opción, pero era la única. La posibilidad de romper dos motores en un mismo fin de semana flotaba en el ambiente. Para relajar el ambiente, nada mejor que una botella de Canasta y unos cubatas en el hotel para afrontar con valentía cualquier cosa que pudiera suceder y ...hasta el día siguiente. Con los ojos pegados todavía llegamos al circuito y empezamos calentar la moto por el paddock para salir a los entrenamientos. Parece que todo funciona bien. Los entrenamientos libres se realizan a ritmo de rodaje con el fin de hacerle kilómetros antes de la carrera y en los cronometrados apretamos un poco más los dos cilindros en V, para intentar coger una buena posición en la parrilla de salida. El desarrollo de serie, el desconocimiento total de un circuito muy rápido y un motor falto de potencia, sólo nos permitieron llegar a la 32 Posición. Vicente con un buen gripazo y la nariz como una berenjena iba a efectuar la salida. Nuestra estrategia para esta carrera varió un poco. Vicente saldría a aguantar el tipo hasta que se le llenara la visera de mocos, Pablo tomaría el relevo y entre él y Jorge intentarían acabar la carrera. La salida en Jerez tuvo una solemnidad especial, creo que no éramos los únicos a los que este circuito nos impuso algo más que el resto. Te hace sentir como un piloto importante por la magnitud de sus instalaciones, pero a la vez te intimida siendo ese escenario donde se han librado algunas de las mayores gestas del motociclismo mundial. Cuantas veces hemos estado en la grada, de pie, gritando y aplaudiendo emocionados, aún teniendo como compañera una resaca de proporciones bíblicas! Una vez tomada la salida, nos instalamos en la posición 30 hasta que a los 35 minutos, Vicente pidió el cambio porque la gripe ya había hecho mella en su condición física, después que a final de recta casi se marca un par de rectos a causa de la tos, y no queriendo repetir su visita a la “zona de las piedrecitas” a 180 Km/h de los entrenamientos (Ahora le llaman “Rotovator” por el gran gran surco dejado tras de si). Pablo le relevó y comenzó a hacer buenos tiempo hasta que una media hora más tarde, un participante, que salio de boxes sin mirar se coloco en la trazada de Pablo que intentando evitar la colisión se fue al comprobar si el tamaño de la grava será bueno para asfaltar ;-) (ver momento inmortalizado en la foto) balance: Arrastrón sin consecuencias para el piloto, maneta de freno rota, arranque deshecho, mono spyke pata negra para remendar y la moto que no arrancaba ni la podíamos sacar de la gravilla de la escapatoria. Unos 20 minutos más tarde, llegaban Pablo (en adelante, El Bayeta) y José Ramón empujando la moto. El equipo se pone a trabajar. Maneta nueva, gravilla fuera y en un abrir y cerrar los ojos estábamos intentando arrancar la moto. Empujones arriba, empujones abajo, la moto no aguanta bien el ralentí y se para. Cuando parece que ya arranca, se cae la maneta del freno...la cara de Jorge es un poema. Un cierre de seguridad diseñado por los ingenieros del Ducati Corse y realizado en cinta americana hace que la maneta vuelva a su sitio sin posibilidad de volver a caerse en menos de tres segundos...que gran obra de ingeniería... La Ducati ruge de nuevo hacia la pista con Jorge a los mandos y algunas piedras que salen disparadas acojonando a los pilotos que nos intentan seguir el rebufo. Pero las sorpresas no acaban ahí, los ingenieros de nuestro equipo no tuvieron en cuenta la regulación de la maneta de freno, tan corta que tocaba con los dedos al frenar, lo que ocasionó varios acojones severos y otra pequeña visita a las zonas no asfaltadas... Pablo terminó la carrera en la posición nº 40 ,a base de ganas y cinta americana, a 19 vueltas de la cabeza de carrera, demostrando de nuevo, que el equipo MMCV no se para ante nada ni ante nadie. Ni siquiera ante la puerta del box que decidio atascarse y nos hizo permanecer hasta ya entrada la noche intentando arreglar aquella puerta tan sofisticadamente automatizada a la que junto con nuestros compañareos de boxes intentamos inútilmente arreglar. La noche Jerezana nos recompensó con su fantástica cocina y nos devolvió el esfuerzo realizado y a nuestro Jefe de cronometradores, Marco, que tropezó con una piscina y le tuvieron que poner alguna grapa en la azotea.( como unas 18 ) Esta vez no pudimos con Jerez, pero recogimos el guante. Volveremos a retarle de nuevo.
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